DirecciónPol. Malpica Alfindén, La Puebla de Alfindén, Zaragoza
Llámanos+34 - 691 11 98 90
Escríbenosinfo@surfacebox.es

¿Cuáles son los tratamientos superficiales más adecuados en el sector del automóvil?

20 de enero de 2025by SurfaceBox

La industria del automóvil es una de las más exigentes del mundo en términos de tratamientos superficiales aplicados a componentes metálicos. Las piezas automotrices están constantemente sometidas a entornos agresivos —incluyendo humedad, sales de carretera, variaciones térmicas, vibraciones y desgaste mecánico— que hacen que la protección superficial sea una necesidad técnica más que un añadido estético. Aunque la pintura y otros recubrimientos son elementos esenciales en el acabado final de un vehículo, el corazón de la protección estructural y funcional se apoya en tratamientos diseñados específicamente para proteger el metal base, mejorar la integridad de la pieza y garantizar durabilidad a largo plazo. Dentro de este amplio abanico de técnicas disponibles, algunos de los tratamientos superficiales más usados en el sector del automóvil son el fosfatado o revestimiento de fosfatos, el cincado y galvanizado mecánico o electrolítico, y otros procesos de conversión química o deposición metálica que proporcionan resistencia a la corrosión, lubricación funcional o preparación de superficie para etapas posteriores de ensamblaje.

Un tratamiento que destaca por su uso masivo en automoción es el fosfatado, también conocido como phosphate conversion coating, que crea una capa de fosfatos (por ejemplo, de zinc o manganeso) sobre superficies de acero para mejorar su resistencia a la oxidación y servir de base funcional para otros procesos o como tratamiento final en piezas que no van a ser pintadas directamente. El fosfatado es especialmente común en piezas sujetas a fricción o desgaste, como engranajes, tornillería o partes internas del motor, y también se utiliza en la preparación de carrocerías y chasis antes de otras etapas de tratamiento o acabado.

Además del fosfatado, el cincado mecánico o galvanizado es otro tratamiento altamente difundido. El cincado mecánico, en el que partículas metálicas se impactan sobre la superficie para crear una capa protectora de zinc sin generar hidrógeno significativo, se emplea en piezas pequeñas como tornillería, arandelas y elementos de fijación. Esta técnica evita problemas de fragilización por hidrógeno que pueden afectar a componentes críticos de alta resistencia, lo que la convierte en una solución confiable para partes de seguridad en automoción.

Por otro lado, el galvanizado electrolítico o en caliente aplica una capa uniforme de zinc sobre acero para protegerlo contra la corrosión, siendo este tratamiento particularmente importante para componentes estructurales del vehículo, como paneles de carrocería o piezas de chasis que deben soportar cargas mecánicas sin deteriorarse con el tiempo. Existen variaciones del proceso electrolítico que permiten depositar zinc con distintas propiedades (por ejemplo, con aleaciones o tratamientos posteriores) para cumplir con requisitos performance específicos.

En un sentido más general, también se utilizan técnicas de pasivado químico para aceros inoxidables y algunas aleaciones de aluminio, aunque con menor volumen que los fosfatos y cincados, especialmente en subconjuntos donde la corrosión localizada o la contaminación superficial pueden afectar significativamente el rendimiento del material.

El objetivo de seleccionar entre estos tratamientos no es solo proteger contra la oxidación, sino también optimizar la vida útil de la pieza, facilitar el ensamblaje, mejorar la funcionalidad en entornos agresivos y reducir los costes asociados al mantenimiento y al fallo prematuro de componentes durante el uso normal del vehículo.

Este artículo es parte de la serie «Cuáles son los tratamientos superficiales más adecuados en el sector…?» Los sectores analizados en esta serie de artículos son: automóvilferroviariosalud, espacial, aeronáutico…

 

Tratamiento de fosfatado en piezas automotrices: cruce entre protección química y funcionalidad

El fosfatado es uno de los procesos más utilizados en el sector del automóvil para mejorar la resistencia a la corrosión y proporcionar una base técnica sobre la cual se pueden realizar otros procesos o ensamblajes. A diferencia de algunos tratamientos superficiales que solo forman una cobertura pasiva, el fosfatado crea una capa cristalina adherida al metal base mediante una reacción química con sales de fosfato de hierro, zinc o manganeso. Esta capa no solo actúa como barrera frente a agresores ambientales (como agua, sal y aire), sino que también puede proporcionar propiedades de lubricación y acondicionamiento para etapas posteriores, por ejemplo, antes de aplicar adhesivos o ensamblajes mecánicos.

El proceso clásico de fosfatado consiste en la inmersión del componente en una solución de ácido fosfórico diluido con sales solubles que facilitan la formación de la capa de fosfatos sobre la superficie activa del acero. Dependiendo de la composición química del baño y de las condiciones de proceso (temperatura, tiempo de inmersión, concentración), el resultado puede variar en términos de espesor de la capa y propiedades finales. En piezas automotrices, se prefiere a menudo el fosfato de zinc por su buen equilibrio entre resistencia a la corrosión y compatibilidad con procesos productivos de alto volumen.

Este tratamiento se aplica comúnmente en piezas como tornillería, fijaciones internas del motor, engranajes y partes sujetas a desgaste por fricción. No se limita a evitar la oxidación superficial; también contribuye a disminuir la fricción inicial entre superficies metálicas, lo que puede ser clave para la fiabilidad de ensamblajes complejos. La capa fosfática, debido a su estructura cristalina, puede retener lubricantes, actuando como un intermediario funcional entre el metal base y la capa final de protección, lo que lo convierte en un versátil tratamiento elegido por los fabricantes de automóviles con altas exigencias de producción estandarizada.

 

Cincado y galvanizado: protecciones metálicas fundamentales en automoción

Dentro de los tratamientos superficiales industrialmente más frecuentes en automoción se encuentran los procesos asociados al zinc, ya sea a través de cincado mecánico o mediante galvanizado por deposición electrolítica o inmersión en caliente. Estos métodos proporcionan protección anticorrosiva para componentes de acero expuestos, abordando un desafío constante en vehículos que operan en ambientes agresivos con humedad, sales de deshielo y cambios térmicos extremos.

El cincado mecánico emplea partículas metálicas finas que, mediante impacto mecánico, se adhieren a la superficie del componente. A diferencia del cincado electrolítico tradicional, que puede generar hidrógeno y riesgo de fragilización en piezas de alta resistencia, el cincado mecánico minimiza dicha absorción de hidrógeno, lo que resulta especialmente importante para elementos como tornillos, tuercas y arandelas cuya integridad mecánica debe ser mantenida incluso bajo cargas elevadas.

El galvanizado en caliente, por otro lado, consiste en sumergir la pieza de acero en un baño fundido de zinc a alta temperatura para crear un recubrimiento metalúrgico Fe-Zn resistente y adherente. Este revestimiento es eficaz frente a oxidación y corrosión en sectores estructurales del automóvil, como chasis, parrillas, paneles y otros componentes estructurales sometidos tanto a esfuerzos mecánicos como a agentes ambientales.

Además de la inmersión en caliente, también existe el galvanizado electrolítico, que permite depositar zinc de forma controlada mediante una corriente eléctrica. Esta variante se utiliza para superficies donde se requiere un acabado uniforme y controlado, proporcionando resistencia a la corrosión al mismo tiempo que mantiene tolerancias finas y acabados estéticos discretos.

Ambos métodos de tratamiento con zinc comparten el objetivo de prolongar la vida útil de las piezas de acero en automoción y reducir la necesidad de mantenimiento o reemplazo prematuro, un factor clave en la competitividad de los vehículos modernos.

tratamientos superficiales más usados en el sector del automóvil

Pasivado químico de aceros inoxidables y aleaciones especiales

Aunque menos extendido en volumen que el fosfatado o los tratamientos con zinc, el pasivado químico tiene un rol bien definido en automoción, especialmente en componentes de acero inoxidable y en aleaciones que requieren una protección química estable sin adición significativa de material.

El pasivado consiste en un tratamiento químico controlado que elimina contaminantes metálicos libres de la superficie y favorece la formación de una capa pasiva de óxidos que protege al metal frente a la corrosión. Este proceso es particularmente importante en piezas cuya integridad química es crítica, como partes del sistema de escape, componentes del sistema de frenos en acero inoxidable o piezas sujetas a altos ciclos térmicos y ambientes agresivos.

En contraste con tratamientos más agresivos o con recubrimientos metálicos de mayor espesor, el pasivado no altera dimensionalmente la pieza ni modifica sus propiedades mecánicas fundamentales, lo que permite conservar tolerancias precisas incluso en componentes de precisión. Esta característica lo convierte en una técnica útil para subconjuntos donde la corrosión localizada puede generar fallos funcionales sin necesidad de un incremento en el espesor superficial.

El pasivado químico, aunque no es el tratamiento predominante en término de volumen global en automoción, cumple una función específica en aplicaciones donde se requieren tanto resistencia a la corrosión como mantenimiento de propiedades mecánicas y dimensionales estrictas, proporcionando una capa protectora estable sin efectos adversos secundarios.

 

SurfaceBox y su relación con tratamientos en automoción

En el contexto de tratamientos superficiales para el sector automotriz, soluciones como SurfaceBox ofrecen una propuesta industrial enfocada en integrar tratamientos clave —como fosfatado, cincado y galvanizado— en sistemas compactos, autónomos y modulares en el volumen de un contenedor, permitiendo a fabricantes y proveedores internalizar procesos que tradicionalmente se externalizan, mejorar el control de calidad, la trazabilidad y reducir tiempos de ciclo sin necesidad de grandes instalaciones especializadas.

 

Conclusión: Fosfatado, cincado y pasivado

En el sector del automóvil, la selección del tratamiento superficial más adecuado depende tanto del material base de la pieza como de la función que debe desempeñar en servicio. El fosfatado lidera como solución química ampliamente utilizada para resistencia a la corrosión y preparación funcional de piezas de acero.

Los tratamientos con zinc (cincado mecánico y galvanizado) se emplean donde se requiere protección estructural robusta contra la oxidación; y el pasivado químico se utiliza en aceros inoxidables y aplicaciones de alta especificación.

Los procesos mencionados forman parte de un conjunto de técnicas fundamentales para asegurar rendimiento duradero, fiabilidad y coste competitivo en componentes automotrices modernos.

Puedes encontrar información sobre la búsqueda de materiales más sostenibles y económicos para el vehículo en el articulo «Un momento desafiante para el mundo de recubrimientos para automoción» publicado en la publicación Auto-revista sobre la actividad que realiza el centro de investigación CIDETEC.