El pasivado del aluminio es un tratamiento químico de conversión que genera una capa superficial protectora, estable y controlada, basada en óxidos y compuestos de aluminio. Esta capa mejora la resistencia a la corrosión, reduce la reactividad superficial del material y, según la clase aplicada, permite ajustar propiedades como la conductividad eléctrica o la adherencia a pinturas y recubrimientos.
A diferencia de otros tratamientos superficiales, el pasivado no modifica significativamente las dimensiones de la pieza ni su geometría, lo que lo convierte en un proceso especialmente adecuado para componentes de precisión.
Este artículo es parte de la serie “Pasivado del aluminio” que esta compuesta por: ¿Qué es el pasivado del aluminio? y Clases de pasivado del aluminio
¿Por qué se aplica este tratamiento superficial al aluminio?
Aunque el aluminio forma de manera natural una fina capa de óxido, esta protección espontánea no siempre es homogénea ni suficiente para aplicaciones industriales exigentes. El pasivado se aplica para:
- Incrementar la resistencia a la corrosión frente a ambientes húmedos, salinos o industriales
- Garantizar una superficie químicamente estable y repetible
- Ajustar la resistencia eléctrica según la aplicación (aislamiento o conductividad)
- Mejorar la adherencia de pinturas, lacas o sellados posteriores
- Cumplir con normativas internacionales, especialmente en sectores como defensa, aeronáutica, espacio o electrónica
Condiciones de aplicación del pasivado
La condición principal para realizar un pasivado de calidad es que la superficie esté perfectamente limpia y libre de óxidos. Esto implica:
- Eliminación total de aceites y grasas, ya que durante la producción, mecanizado o conformado del aluminio se utilizan fluidos de corte, lubricantes y agentes protectores que dejan residuos sobre la superficie
- Ausencia de óxidos no controlados, manchas o contaminantes que impedirían la correcta formación de la capa de conversión
Una preparación superficial deficiente compromete directamente la eficacia del pasivado y su durabilidad.

Definición del proceso químico de pasivado
El proceso químico de pasivado del aluminio se define en función de 3 parámetros principales:
1 – Tipo de aleación
Cada aleación de aluminio presenta una composición química distinta, lo que influye directamente en los tiempos y la intensidad del desoxidado. Aleaciones habituales en procesos de pasivado son 6082, 2024 y 7075, siendo estas dos últimas más sensibles y exigentes debido a su alto contenido en cobre o zinc.
2 – Tratamiento térmico
Un tratamiento térmico previo o posterior genera una capa de óxido más gruesa y compacta. En estos casos, entre el desengrase y el desoxidado es necesario incorporar un ataque alcalino o ácido que permita eliminar correctamente dicha capa y preparar la superficie para el pasivado.
3 – Clases de pasivado
- Clase 1A: destinada a piezas que requieren alta resistencia eléctrica (baja conductividad) y máxima resistencia a la corrosión, generando una capa más gruesa. Se utiliza principalmente en aleaciones 2xxx y 7xxx, especialmente esta última en la mayoría de los casos
- Clase 3: ofrece menor resistencia eléctrica y una protección anticorrosiva moderada. Es habitual en aleaciones 5xxx y 6xxx y resulta ideal como base para pintura, contando además con aprobación Qualicoat para aplicaciones decorativas o industriales pintadas.
Pasivado de aluminio en soluciones SurfaceBox
La correcta selección del tipo de pasivado, así como el control riguroso de cada etapa del proceso químico, son factores clave para garantizar el rendimiento funcional y la durabilidad de las piezas de aluminio. En este contexto, SurfaceBox permite integrar el pasivado de aluminio directamente en el proceso productivo, eliminando la dependencia de proveedores externos y los riesgos asociados a plazos, variabilidad y falta de trazabilidad.
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