
Añadir nuevas capacidades es tan sencillo como incorporar un módulo adicional.
La arquitectura modular facilita adaptar la solución a requisitos técnicos cambiantes, normativas más exigentes o aumentos de capacidad.
La modularidad es el núcleo del concepto SurfaceBox. Cada módulo está diseñado como una unidad funcional que puede integrarse y configurarse según las necesidades productivas de cada planta. Esto permite hacer evolucionar el sistema de forma progresiva, sin rediseños complejos ni interrupciones en la fabricación.
Este enfoque convierte la inversión inicial en una plataforma escalable y preparada para el futuro. En lugar de sobredimensionar desde el inicio, SurfaceBox crece con la empresa, integrando funcionalidades cuando realmente se necesitan. El resultado es una solución flexible, eficiente y alineada con la evolución real del negocio, de la producción, manteniendo siempre el control del proceso y los costes operativos.
SurfaceBox integra todas las funcionalidades clave en un espacio mínimo. Cada módulo está optimizado para maximizar capacidad y rendimiento en un mínimo espacio. Este concepto facilita la instalación en planta, minimiza la inversión, el mantenimiento, aumenta la eficiencia sin comprometer espacio ni operatividad.
La industria del mecanizado sufre plazos impredecibles, saturación y nula capacidad de adaptación por parte de los proveedores de tratamientos superficiales. Esto frena prototipos, series cortas, mejoras y nuevos lanzamientos de productos.
Integrar el proceso en planta y externalizar su operatividad elimina retrasos, logística, imprevistos y reduce costes lo que permite focalizarse en producir y crear valor.
